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Esa metralleta cada dos disparos, se jode ...

Mensaje insertado por Bistruey en el Foro de Juanín el 30/01/2010

Si creen que llevan algo van dados !!!

Así hablaban los guardias del arma que llevaba su compañero Nemesio Prados en Peña Sancho. Pero cuando Paco Bedoya la cogió del suelo junto al cuerpo tendido del guardia, no tuvo tiempo de pensar si se podría encasquillar o no, él sabía que mejoraba en mucho al fusil checoeslovaco que había dejado en la cueva y le sería muy útil en el combate que creía se iba a desarrollar con los guardias que cerraban el cerco por la zona de Casamaría, pero la suerte también cuenta en estos casos y ni llegó a disparar, ni a tirar la bomba de mano que supongo llevaba en la otra mano.

Don Eduardo Sánchez Cueto, mi padre.


"Un habitual lector de este foro, Cereceda, me ha informado de las referencias a mi padre en relación con Juanín, y al leer las diversas intervenciones veo que incluso salgo citado indirectamente.
En primer lugar quiero agradecer más que la consideración o respeto, el cariño con el que se ha tratado la memoria de mi padre, y esa es una de las razones, quizás la principal, que me ha animado a intervenir.
      Como bien dice C., reconozco que no he salido tan buena persona como mi padre, que era bueno en el buen sentido machadiano de la palabra.
      En aquella época yo tenía 6/7 años de edad y mi padre estaba destinado en Santander, aprovechando todos los momentos que podía para estar en Naroba. Con los años, en conversaciones al amor de la lumbre, iban saliendo retazos de aquel pasado, y sobre ellos doy mi versión:

"Cantueso" y "Cristino"

Juan Bernardo Moreno
La Gavilla Verde

En el pasado reciente de la posguerra, las familias afectadas por el fenómeno guerrillero antifranquista, ya sean por haber tenido familiares en el Maquis, o por dar cobertura material y logística a conocidos huidos al monte, tienden a olvidar, si no a ocultar, los desastres que supusieron dentro del entorno familiar, la represión ejercida contra sus miembros. Así hoy en día, todavía encontraremos temor y evasivas si intentamos arrancar algún relato de protagonistas vivos de los acontecimientos, que tienen bastante que contar, pero algo dentro de sí mismo les impide abrirse ni siquiera a sus familiares directos.