Guerrilla de la palabra.

Alfredo Grimaldos
EL MUNDO 17/10/2002

El homenaje a los maquis se convirtió en una lección de historia en primera persona.
Sólo puedo contaros lo que he vivido». Así se presentó el comandante Ríos, ex dirigente de la Agrupación Guerrillera de Sierra Morena,
los jóvenes que abarrotaban la sala Gruta 77. Dos penas de muerte, nueve años en la sierra, otros 15 de cárcel y las cinco balas que aún conserva en el cuerpo avalaban su discurso.

El homenaje a los guerrilleros antifascistas celebrado en el popular local de Carabanchel se convirtió en una apasionante lección de historia, impartida por sus propios protagonistas.Se dice que existe mayor complicidad con los nietos que con los hijos. Desde luego, allí había diferencias de edad de más de 60 años. Una evidencia de que muchos jóvenes están interesados en conocer la realidad.

El ambiente se caldeó con la proyección del documental La guerrilla de la memoria, de Javier Corcuera, y un avance de otro trabajo aún sin montar definitivamente, La guerrilla antifranquista en la cornisa cantábrica, de la productora Diesel Films. «Lo mejor que nos hemos llevado del rodaje ha sido compartir la experiencia de unas vidas que no tienen precio», afirmó Corcuera.

José Murillo, el comandante Ríos, relató cómo le salvó la vida una pastora de 18 años, curándole las heridas de bala con cogollos de jara cocidos. Amanda Martínez, que integró la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, recordó, sin poder contener las lágrimas, que fue en la sierra donde le enseñaron a conocer las letras y a juntarlas.

«Confío en vosotros. Unidos, tenemos que dar solución al mundo para que todos podamos vivir en él», arengó Ríos a su expectante público. Los veteranos del monte siguen organizados y ahora funcionan como una guerrilla de la palabra. «Es importante que se sepa por qué hubo una Guerra Civil en España», afirmó Miguel Parada, que fue miembro de la Agrupación Guerrillera de Granada. «No guardamos rencor, pero los jóvenes deben saber que aquí hubo una dictadura de 40 años. No es bueno borrar la Historia».

Los viejos maquis tienen su propia página web (paisajesdelaguerrilla.com), en la que informan de las actividades que desarrollan. Y acuden a colegios y universidades para dar charlas. Una representación del colectivo se presentó en el pasado Festival de Cine de San Sebastián para reiterar públicamente sus reclamaciones: aún siguen sin ser considerados militares de la República y no cobran pensiones.

Hace poco, la proyección de La guerrilla de la memoria en El Viso de los Pedroches, localidad cordobesa donde nació el comandante Ríos, fue interrumpida por una amenaza de bomba. El documental se ha llevado también a todos los institutos de Leganés y los alumnos, de 14 a 16 años, han participado en cálidos debates.Esta noche, el trabajo de Corcuera se exhibirá en el Festival de Cine de Toulouse y a la sesión acudirán guerrilleros que aún permanecen en el exilio francés. En diciembre, el Círculo de Bellas Artes programará la muestra Los maquis en el cine español.

El homenaje de Gruta 77 se remató con una música que no escucha habitualmente el público rockero de la sala: tangos porteños, en la voz de Agustín Bancalari. Los textos ácidos de Cadícamo y Discépolo hicieron sonreír a la sorprendida concurrencia. Al final, queimada para tres generaciones.

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